31 de enero de 2015

¿Puede España ser federal? PRIMERA PARTE

La etimología del término federal (del latín foederati) tiene su significado inicial en acuerdo, convenio o tratado entre dos o más partes. Así pues el primer escollo que deberíamos tratar es si hay diversas partes y como son cada una de ellas.

Hagamos por tanto, primero, un recorrido histórico de la configuración política de lo que llamamos España:

Final de la Edad Media e inicio de la Edad Moderna:

1492 : La península ibérica está dividida en cuatro territorios al oeste el reino de Portugal, en el centro la corona de Castilla, al sur el reino nazarí de Granada, al norte el reino de Navarra y en el este la corona de Aragón. Cada territorio tiene su soberano, sus cortes, sus leyes y costumbres, su organización interna e incluso tienen sus propias lenguas. Y a pesar que la reina de Castilla y el rey de Aragón forman un matrimonio, sus reinos son independientes el uno del otro.



Este estado de cosa no variará en los siguientes doscientos años con la salvedad de que dichos reinos compartirán el mismo soberano, el rey será el mismo, pero no sus cortes ni sus instituciones internas y mantendrán sus propios idiomas.

Resumiendo, durante esta época no puede hablarse ni de unión, ni de federación, ni hay tratados de vinculación entre los distintos reinos, salvo el compartir el mismo monarca.



1714 : Finaliza la guerra de sucesión española en favor del candidato apoyado por la corona de Castilla, que impone sus leyes, fueros, instituciones y lengua al resto de territorios. No hay acuerdo, convenio, ni tratado, es simplemente "derecho de conquista".

Edad Contemporánea:

1812 : Fin del antiguo régimen. Durante el turbulento siglo XIX se irá imponiendo, por fuerza más que por consenso, un modelo político a imitación (mala imitación) del modelo jacobino francés. La non nata constitución de la primera República Española, de carácter federal, contará con la oposición de la clase (casta) política centralista que regirá generación tras generación los destinos políticos de España hasta la actualidad. No obstante lo dicho anteriormente, cabe mencionar que sí se han mantenido los regímenes forales en los territorios vascos y Navarra (diputaciones forales) manteniendo un régimen fiscal autónomo. Así mismo se mantienen, también, el derecho civil particular en diversas regiones de los antiguos estados de la corona de Aragón (relativo a la herencia y al matrimonio).



De todo ello deducimos que desde sus orígenes ni España primero, como unidad monárquica, ni el estado español después, unidad política, se haya configurado de alguna manera como un estado federal, es decir como una federación de diversos estados. Todo ello con la salvedad, recordemos, de los territorios forales vascos y Navarra, en relación a la hacienda pública, y del mantenimiento dell derecho privado particular en Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares, ambas cuestiones más propias de estados federales.

Situación actual:

Con la constitución de 1978, que permitirá la autonomía de las regiones, con una generalización del régimen autonómico en todo el territorio y acabando en el "café para todos" sin que todas las comunidades autónomas partieran de una realidad ni igual, ni análoga, ni homogénea, lo que llevará tres décadas más tarde al colapso de dicho régimen entre fuerzas centrípetas a base de reinterpretaciones a la carta del espíritu y la letra constitucional y fuerzas centrífugas al no sentir-se identificados con los postulados neocentralistas.



Miquel Nicolau Preto Fernández

20 de diciembre de 2014

SOLSTICIO DE INVIERNO

Hace muchos miles de años, cuando la humanidad vivía de lo que la naturaleza le ofrecía y se refugiaba en cuevas a pasar la noche, durante su ocio se fue dando cuenta que las estaciones se sucedían y repetían año tras año acompasadas con los movimientos de los astros, que año tras año iban repitiendo su danza ritual.  El astro rey, el sol, “señor de señores y rey de reyes” fluctuaba cada año en su ascenso y descenso. En su punto álgido bendecía al hombre y a todos los seres vivos con los frutos de la naturaleza, y en su descenso a los infiernos la naturaleza se adormecía hasta morir. El carácter observador, e imitador del ser humano como buen descendiente de los simios, pronto supo avanzarse a los ritmos del cosmos y la naturaleza.

Así todo lo que sucedía allí arriba con los astros tenía su equivalencia abajo en la Tierra. En esa época de los albores de la humanidad, el ser humano se sentía uno más entre los seres animados o inanimados que poblaban la tierra o los astros suspendidos en el cielo, su temor al creador le mantenía, todavía, en su estado de natural inocencia. Pero su curiosidad le hizo comer la manzana del árbol de la ciencia, del bien y del mal.  Su continua observación de los ritmos del cosmos le permitió prever, anticiparse a lo bueno y a lo malo. Y se dio cuenta que su conocimiento lo elevaba sobre el resto de las criaturas de la tierra.

Esa observación del cosmos y los astros, las estaciones y los años, conjugada con su imaginación le llevó a narrar la danza cósmica y los ritmos naturales en una epopeya en la que participaban astros, plantas, bestias y hombres, cada uno con su ánima. Así empezó el hombre a narrar aquello que observaba y nacieron los mitos al personificar los astros y sus vaivenes en dioses a imagen y semejanza de los hombres y mujeres.  Y el sol, el astro rey, fue “señor de señores y rey de reyes”, padre que alimenta, dador de luz y vida.

El sol, el señor, acompañado de las doce constelaciones, que rigen cada uno de los 12 meses del año, al llegar a su punto más bajo, en su declive tras recorrer cada una de las constelaciones moría simbólicamente para renacer tras permanecer tres días ocultándose en el mismo punto del horizonte. El solsticio de invierno tiene lugar en ese momento. El sol renace para ir creciendo hasta su punto más álgido a finales de junio, en el solsticio de verano. Así se empezó a narrar la historia de un dios, un rey, un mesías, esperado cada año y anunciado por los siglos de los siglos. Como todo nacimiento se festejó, y se festeja, con alegría y abundancia. Así pues, tratándose de dios y del mismo hijo de dios, nacido sin pecado, se fue fraguando mito para unos, historia sagrada para otros, humanizando los personajes del gran drama cósmico que se desarrolla constantemente.

Miquel Nicolau Preto Fernández

26 de octubre de 2014

¿ Existe España ?

No és una pregunta retórica. Pues no, no existe España. El constructo de la monarquía hispánica tras la reconquista de la península ibérica (la Hispania romana) no ha conseguido configurar una nación, más bien un estado coaccionador a todo aquello (instituciones, lenguas, idiosincrasia, usos y costumbres) que no fuera castellano.

La confusión del todo por una de las partes, y la negación constante durante siglos de la realidad, ha dado lugar a que todo lo que no fuera castellano no se sintiera español. Así el nacionalismo catalán o vasco, por poner dos ejemplos, que han derivado a un claro independentismo no son más que el resultado del fracaso español de confundir la parte por el todo. No se puede obligar a catalanes, valencianos, baleares, incluso aragoneses, vascos y navarros o incluso gallegos a sentirse castellanos.

La monarquía hispánica, posterior al dominio musulmán de la península ibérica, siguió sintiéndose heredera de la monarquía visigótica (hasta el siglo XVIII con la entrada de la casa de Borbón) los reyes españoles seguían ostentando el título de "Rey de los Godos".

Así en un primer periodo (con los Haugsburgo) con su política de explotación de las Indias Occidentales y las guerras de religión y poder en la Europa germánica e itálica, se dio de lado y ocasionó la decadencia económica de los reinos de la Corona de Aragón. Y por otro lado, tras la guerra de sucesión y la entrada de los Borbones que supuso la imposición, por las armas, de las leyes de Castilla a los estados de la antigua Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares) con estructuras, estos últimos, mucho más avanzadas, plurales y pactistas, con cortes periódicas y diputaciones permanentes.

Tampoco debemos olvidar el efecto uniformador del estado jacobino español durante el siglo XIX y la creación, tras la sangrienta guerra civil, de la "Nueva España" durante la dictadura franquista con sus políticas de adoctrinamiento del "nacional-catolicismo" cuyas consecuencias son todavía palpables en la sociedad española, y es sin duda la causa de la corrupción generalizada de la clase política española.

Desilusionense, España no existe, existe el estado español cuya espina dorsal es la constitución histórica de Castilla, heredera de la monarquía visigótica, origen y causa de la ruina material y moral de este país de países.

Miquel Nicolau Preto Fernández

4 de julio de 2014

ESPAÑA, S.A.

Uno no opina que las empresas deban ser todas públicas, ni mucho menos, pero es de sentido común que para que un estado pueda ejercer influencia en la vida económica de su país, debe controlar al menos los sectores más estratégicos (comunicaciones, transportes, sector energético, etc) y, sobre todo, no dejar estos sectores en manos de grandes corporaciones anónimas y de capital extranjero.

El libre mercado, la libre concurrencia, el derecho a elegir libremente la profesión no son, ni deben ser, opuestos a un control público (de todos) democrático y atendiendo al interés general, al beneficio común, para que, en igualdad, podamos ejercer libremente nuestra iniciativa profesional y económica. Esto es lo que se viene (o venia) llamando el estado social, democrático y de derecho, que a todas luces se está desmontando paulatinamente a lo largo de las últimas décadas, y que la crisis (económica y financiera) actual ha evidenciado claramente.

La perversión del lenguaje a base de eufemismos y neologismos en una sociedad culturalmente precaria ha dado lugar a una nueva, y gran, clase social analfabeta del significado profundo y verdadero de los mencionados neologismos y eufemismos al servicio de la oligarquía y la partitocracia dirigente. Así nos encontramos ante la extensión de la pobreza en, cada vez, mayor porcentaje de la población, un enriquecimiento mayor de las grandes fortunas, la venta (a precio de saldo) del sector público (aeropuertos, sanidad, educación, industria, banca, telecomunicaciones, etc) con políticas que se desentiende del gasto social a costa de beneficiar fiscalmente las grandes fortunas.

España s.a. no ya para el mayor postor sino para el amigo (o el amo) del político de turno, para la oligarquía franquista (y posfranquista) que a la vista de perder el poder político (ya devaluado) se está quedando con el cortijo y seguir mandando (y ordeno) como en tiempos del dictador.

Miquel Nicolau Preto Fernández

18 de enero de 2011

Las autonomías un problema?

Muy movido está últimamente el patio político español (central) en relación a lo que hasta ayer era un éxito, hoy es un problema. Vaya, como los políticos que dirigen, y los que esperan dirigir, los destinos de esta España, todavía nuestra, al ser incapaces de hacer frente a los retos globales, a la crisis económica instalada en occidente, y por ende aquí, sin propuestas de consenso ni con una visión de futuro. Se han echado al monte de la especulación y la demagogia baratas, pero efectivas hacia el gran público, embistiendo al régimen autonómico, como si este fuera el gran culpable.

O mucha ignorancia hay en la Madrid (política) o mucho mal político tenemos en este país. Porqué ¿Quién sino ha gobernado la mayoría de comunidades autónomas desde su fundación sino el bipartido PP-PSOE? , Si, ya, el PNV o CiU, en el País Vasco y Cataluña respectivamente, pero no son estos los que reniegan del régimen autonómico. En todo caso, habrá sido la mala gestión, el despilfarro, el clientelismo al que se han dado los gobernantes del PP-PSOE en las diversas comunidades autónomas que han gobernado.

Otro aspecto, menos visible de la cuestión, es la "élite" chupoptera que desde tiempos de Felipe II se instaló en Madrid para vivir a cuenta del espolio de las indias occidentales primero y de la periferia peninsular después. No en vano los polos industriales del país Vaso y Cataluña empujaron a sus respectivas burguesías a hacer frente a la burguesía de toga y espada que señoreaba en la corte de Madrid.

¿Que es España, como estado? Sino un conjunto de intereses económicos, de prestigio y pseudoelitismo que vive a cuenta, y del cuento, de la economía productiva generada en las regiones periféricas de esta España nuestra, todavía.  Que con esta ultima crisis económica han visto menguar sus bases, al poner de relieve la duplicidad del estado español; con un estado centralista decimonónico e inútil, y fracasado, superpuesto al estado descentralizado de las autonomías, que ha sido capaz de dar respuestas directas, concretas y eficaces a los problemas de la sociedad española, adecuado en cada caso regional. 

Quizá, o seguramente, si queremos evitar duplicidades administrativas deberíamos dar un paso, como país, como nación, hacia un estado federal, concretando muy bien las competencias de la federación y dando más operatividad a cada comunidad autónoma. Colegislando (regiones y federación) en más materias, al ejemplo de la república federal alemana. Y, por tanto, con una verdadera cámara que represente a las regiones, y no la farsa del Senado actual, por accesorio e inútil.

Miquel Nicolau Preto Fernández

11 de agosto de 2010

"Catalán" como insulto.

Mucho gusta en este país de países, España, la crítica vacía y crispadora, últimamente. Pero hoy no voy a disertar, ni intentar hacer una crítica al respecto sino sólo contar algo que les sucedió a mis padres hace unas pocas semanas. 

Para ponerles en situación, decirles que mis padres ya son mayores, él 75 años y ella 69, y gente muy pacífica. Residen en una localidad de unos ocho mil habitantes mal contados, con un porcentaje de población emigrante (de origen español) que cálculo rodará el 40% y de origen extrangero sobre el 10%, si no son más. Mi padre es nacido allí y mi madre se trasladó, desde Mahón, al casarse. El nombre de la población es Es Castell, aunque oficialmente llegó a denominarse  Villacarlos, y su primer nombre fue Georgetown.

Aquí viene la historia. Una tarde del mes de julio, de 2010, regresaban mis padres de visitar una hija, el nietecito y su nuero, andando por la acera a su paso de personas mayores. En un momento dado se encontraron con un grupo de muchachos, unos sentados en un portal otros de pie en la acera, ocupando casi todo el espacio de tránsito para peatones, que cerraban la hilera de coches aparcados. En ese punto y momento, los muchachos a más de dar muestras de una carencia de urbanidad, nada sorprendente desgraciadamente, todavía hicieron más difícil el paso a estas dos personas.

Creyendo mis padres que ya habían dejado atrás tal incordio, pronto se vieron rebasados por dicho grupo de  muchachos, cómo si no hubiera nadie más transitando en la acera. Y de nuevo se encontraron mis padres con la situación descrita en el párrafo anterior, que sortearon de igual forma, salvo que esta vez encontraron una actitud más hostil por parte del grupo muchachil.

No acabó ahí la cosa, ya que volvieron los del grupo a rebasar a mis padres y volverse a poner a modo de muralla humana (en su sentido físico) en su trayecto. Esta vez, ya, mi madre, muy digna ella, les dijo al grupo que ya estaba bien, a ver si los dejaban pasar, con un tono moderado sabiendo que no le falta razón alguna. Cuya sorpresa al alejarse del grupo fue la de oír, como los muchachos se dirijan a ellos de manera  despectiva cómo "catalanes de ......" .

Debo informar a los lectores, y lectoras, que ni mis padres ni nadie de mi familia son catalanes, y aunque lo fueran no cambia la cosa, viven en la isla de Menorca, que no forma parte de la comunidad autónoma catalana, no comulgan con ideas de carácter nacionalista de ningún tipo, son muy tolerantes y respetuosos con los demás, con amistades de varias nacionalidades, y con una dignidad humana de gran calado y calidad.

Miquel Nicolau Preto Fernández



Nota: los puntos suspensivos que acompañan al gentilicio plural de los nativos y naturalizados en la región española del noreste peninsular sustituyen un término vulgar, que empieza por la letra eme y termina por la a, producto de la evacuación orgánica de residuos alimenticios posterior a su digestión y tránsito por los intestinos.

16 de marzo de 2010

Racismo y xenofóbia

No podía tardar mucho la reacción racista y xenófoba en el deambular de esta crisis económica, y de valores diría yo. Siempre se ha dicho que los más débiles son los que salen más perjudicados. Y tras un espectacular, y por lo que se ha visto falso, crecimiento económico en la primera década de este siglo, los más débiles se empiezan a azuzar entre ellos. O mejor dicho, los menos débiles de los más débiles empiezan a azuzar a los más débiles de los más débiles. Que aunque parezca un juego de palabras, me voy a atrever a poner apellidos a ambos.

Sin duda, y los datos están ahí, los más perjudicados de esta crisis son; por un lado los inmigrantes menos calificados y por otro los nacionales que han renunciado a mejorar su calificación, a pesar de los esfuerzos del estado del bienestar en las últimas décadas. El choque no es imprevisible. La crisis ha hecho mella, como siempre, en el menos informado (y menos formado) y en el menos integrado (con poca o nula red social). Y la batalla social adopta un sentido horizontal y no vertical. Pues la competencia ha venido de afuera, los nacionales más débiles (ante la crisis) ven en la inmigración su gran rival, su competencia por los escasos puestos de trabajo, por la raquítica red de asistencia social, por los espacios públicos y para hacer frente a la oferta de vivienda.

Mientras los de abajo no alcen sus miradas, más allá de su entorno, y reclamen para sí una, u otra oportunidad, en esta sociedad. Y, por tanto, sigan encallados en disputas de carácter racista o xenófobo. Éste, el discurso xenófobo, hará mella, cada vez más profundamente, en el subconsciente social y se irá extendiendo a capas más elevadas de la sociedad debido a miedos, perjuicios o populismo político, tal como ha sucedido en otras sociedades europeas, en teoría, más avanzadas que la nuestra.

La xenfóbia y el racismo llama a la puerta. De todos y todas nosotros dependerá que se cuele por la puerta de nuestra sociedad, por ahora ya tiene un pié dentro. No dejemos que deslice el otro pié, expulsemosla sin demora y con toda nuestra energía.

Miquel Nicolau Preto Fernández