10 de junio de 2015

Sobre el TTIP (una visión alternativa)

Mucho se habla últimamente del TTIP (siglas en inglés del proyecto de tratado de libre comercio entre los EEUU y la Unión Europea) sobre sus opacas negociaciones, su perversos sistema de garantías o cualquiera de sus bondades o maldades que para sus defensores o detractores tienen a bien de hacer observar. Así que intentaré, sin salir por la tangente, salir del marco mediático del debate sobre las bondades o maldades de su aplicación.

Hace tiempo que vengo advirtiendo, sin mucho éxito sea dicho, que como nos despistemos vamos hacia un "nuevo" sistema feudal cuyos señores serán las grandes corporaciones transnacionales. Sí, el sistema capitalista habrá agotado su recorrido no sólo histórico sino instrumental. La continua acumulación del capital, y su concentración en las grandes corporaciones, está dando lugar a unas instituciones que sobrepasan la capacidad de los estados (entendidos estos como la máxima expresión del poder político) y cuya dimensión planetaria los hace inmunes a las soberanía estatales.

El poder político estatal al ser parcial y estar dividido en centenares de entes estatales se ve incapaz en un mundo globalizado de hacer frente a las corporaciones transnacionales para imponerles su soberanía. El estado (como ente político) se está dando cuenta de sus limitaciones y por ende de cumplir con las premisas por las cuales se constituyó (territorio, población, instituciones políticas y económicas) y el fin de sus elementos básicos (ejercito, moneda y soberano).

Todavía hay esperanza, no estamos ni ante el fin de los tiempos ni ante fatalidad histórica alguna. Delante tenemos una gran oportunidad como sociedad, sociedad global, ante este reto al cual se enfrenta la humanidad. 

12 de marzo de 2015

¿ Puede España ser federal ? TERCERA PARTE

Siguiendo la dinámica de los análisis anteriores, en este artículo nos detendremos a observar diversos mápas de España según diversas características (etnicas, lingüísticas, hsitóricas y administrativas).

Así, en el primer mapa podemos observar la división etnica de los diversos territorios de España (salvo Canarias y el norte de África). De este modo si vamos de oeste a este y de norte a sur nos encontramos con la zona galaica, la astur-leonesa, la castellana con sus variantes cantabra, extremeña, murciana y andaluza (faltaria la canaria), seguido de los territorios vasco-navarros, aragonés (incluyendo la franja occidental de Valéncia) y la catalana con Cataluña, Baleares y la mayor parte de Valéncia.




Por otro lado, si hacemos el análisis lingüísitico, nos aparece un mapa similar al anterior peró denotando una expansión del ámbito lingüístico castellano en las restantes zonas. En este mapa aparecen las zonas lingüísticas del gallego, astur-leonés, vasco, aragonés, aranés (u occitano) y catalán. También aparecen zonas diseminadas a lo largo de la frontera con Portual de habla portuguesa.





En el siguiente mapa se dibujan los diversos territorios históricos hispanos (incluye España y Portugal) destacando la división de Castilla más coincidente con las fronteras de los antiguos reinos castellanos. Por lo que respecta a los territorios vasco-navarros mantienen su tradicional división, e incluso separación entre el País Vasco y Navarra. Tanto Aragón, como Cataluña, Valéncia y Baleares mantienen sus fronteras tradicionales, aunque no aparece la Cataluña Norte (o Cataluña francesa).




El último mapa es el resultado de sintetizar los mapas anteriores y ofreciendo una propuesta de división territorial, de carácter federal, atendiendo a las premisas expuestas con anterioridad. Así el ámbito de la antigua corona castilla lo dividiriamos en cuatro territorios: Galicia, por su peculiaridad lingüística y geográfica, Castilla, propiamente dicha, subdividida en nueve regiones coincidentes con actuales comunidades autónomas y separando el país leonés de la comunidad de Castilla y León. Andalucía por sus características culturales. Y las islas Canárias por su peculiaridad insular y cultural.

Por otro lado tenemos los cuatro territorios forales vasco-navarros, la llamada Euskalherria, formado por Vizcaya, Guipúzcoa, Alaba y Navarra, que a pesar de ciertas susceptibilidades navarras englobamos en un mismo ámbito pero mantenemos las divisiones en las cuatro provincias mencionadas.

Y por último las cuatro regiones más orientales Aragón, Catalunya, Valéncia y las islas Baleares con sus peculiaridades históricas, lingüísticas y de derecho civil que siempre se han mantenido, principalmente las mediterraneas, una idiosincracia particular y un liderazgo económico.



19 de febrero de 2015

¿Puede España ser federal? SEGUNDA PARTE

Tras la breve descripción anterior sobre la evolución del estado español desde la edad Media hasta la actualidad, descrita en el post anterior, podemos deducir que en España han coexistido tres paradigmas constitucionales: el foral, el pactista y el autoritarismo-centralista. 

De este modo, el paradigma foral tuvo y tiene, todavía, su implantación en los territorios de la nación vasca. Las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa, Alava y Navarra mantienen un régimen foral que, con altibajos, se ha mantenido desde finales de la edad Media. Lo que les ha permitido gozar de una gran cohesión social, garantizar una hacienda própia (base del poder político moderno) y por ende dar lugar a una burguesía comercial e industrial base de un progreso económico y político equiparable a la Europa occidental.

Por otro lado el paradigma pactista, desarrollado en los territorios de la antigua corona catalano-aragonesa, colapsará con la guerra de sucesión y la borbonización de la corona española, al quedar derogadas por los correspondientes decretos de Nueva Planta sus respectivas constituciones, fueros y privilegios. No obstante perduraran ciertos elementos del derecho civil en algunos de los territorios, así como un recuerdo colectivo de las libertades forales y sus instituciones, manteniendo viva, a pesar de todas las prohibiciones sobre ella, la lengua catalana. El aragonés terminará por ser asimilado por el castellano, salvo en los valles pirenaicos.

El tercer paradigma, el que se impuso al resto, heredero de la línea visigótica, es el autoritario-centralista de la monarquía castellana. Los reyes castellanos fueron laminando el poder de sus cortes hasta convertirlas en mero adorno de la monarquía en los albores de la edad Moderna. El poder del monarca se asentó sobre una corte nobiliaria clientelar donde el poder político y las responsabilidades administrativas no recaian en los más aptos sinó en los que conseguían el favor real a cambio de sostener a la monarquía.

Estos tres paradígmas o modos de entender las relaciones de poder, a pesar del devenir histórico y político de España, no han desaparecido del imaginario colectivo y, todavía hoy, son la base de las diferentes maneras de entender la realidad política y social de España.

De este modo el nacionalismo, más castizo, se basa en una concepción unitarista, centralista y castellana de la historia de España, de su cultura, lengua e idiosincrasia, muy a la par con el nacional-catolicismo del régimen fascista o con las moderneces políticas de principios del siglo XXI.

El talante vasco-navarro más bipolar, con una visión hacia adentro contrapuesta con su actuación hacia afuera, con la única pretensión de mantener su regimen foral. És decir la gestión de sus impuestos, por tanto de sus recursos. Y permisivo con lo que puediera suceder hacia afuera (el resto de España).

Por contra, la realidad de las cuatro regiones orientales (Aragón, Catalunya, Valéncia y Baleares) han mantenido siempre vivo un afan de autogobierno y de pervivéncia de su cultura y lengua, excepto esto último en la asimilada Aragón. Su carácter marítimo (excepto Aragón) permitió el mantenimiento de una burguesía comercial, y luego industrial, que se miró más en los espejos de París o Londres que en los de Madrid, perdiendo su independencia tras la guerra civil.


12 de febrero de 2015

Primàries de MÉS per Menorca al Consell Insular de Menorca

M'he presentat a les primàries de MÉS per Menorca per a la llista al Consell Insular de Menorca. Aquí us deix una breu presentació on em present i el  motiu d'estalonar a MÉS per Menorca.

Qui som?
Som en Miquel Preto, vaig néixer el 9 de març de 1964, som d'Es Castell, tenc 50 anys i visc a Maó. Actualment faig feina al consell insular de Menorca en el departament de Mobilitat, en la categoria de tècnic auxiliar en l'àrea de carreteres. Soc llicenciat en ciències polítiques i sociologia. He participat en diverses associacions com els escoltes, el GOB, Ben Amics, els geganters i el grup folklòric d'Es Castell, entre d'altres, en diverses etapes de la meva vida. M'agrada llegir, viatjar, passejar pel camp, xerrar amb amics, la política -vaig participar uns anys amb els Verds de Menorca. Encara que sigui fadrí som de família nombrosa i la família és molt important per mi. Intent estar sempre ocupat en qualcuna cosa, practic ioga que em relaxa i m'ajuda a veure els problemes amb millor perspectiva. M'encanta viure a Menorca i gaudir d'aquesta illa.


Que pens?
Més que una persona d'ideologies som una persona de valors i principis. Les idees poden ser útils en un moment determinat o per una qüestió concreta però els valors i principis són una guia en tot moment i per a qualsevol circumstància. Tenc un poc de liberal perquè sense llibertat l'ésser humà no és complert, un altre poc de socialista perquè sense igualtat no hi pot haver justícia, i no vull viure en un món injust, també un tant d'ecologista perquè Terra només en tenim una i no l'hem de malmetre, i un enamorat de Menorca per açò vull més poder de decisió per a las nostra illa, la sobirania s'ha d'exercir aquí. Som demòcrata perquè és l'única manera que la humanitat pugui viure en germanor, llibertat i igualtat.


Per què MÉS?
Perquè MÉS suma des de la diversitat, és menorquinista, és d'esquerres, està per l'ecologia i el sobiranisme democràtic. El componen persones amb compromís que estimen aquesta illa. És un projecte compartit, plural, d'abast insular i amb visió global. On un ciutadà o ciutadana de Menorca s'hi pot sentir identificat. Per mi MÉS és confiança, credibilitat, integritat, feina en equip, amor a Menorca. Representa la superació dels partits polítics tradicionals amb una nova forma de fer política horitzontal, participativa i oberta. On el diàleg és clau i la democràcia s'hi exerceix.

Miquel Nicolau Preto Fernández


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31 de enero de 2015

¿Puede España ser federal? PRIMERA PARTE

La etimología del término federal (del latín foederati) tiene su significado inicial en acuerdo, convenio o tratado entre dos o más partes. Así pues el primer escollo que deberíamos tratar es si hay diversas partes y como son cada una de ellas.

Hagamos por tanto, primero, un recorrido histórico de la configuración política de lo que llamamos España:

Final de la Edad Media e inicio de la Edad Moderna:

1492 : La península ibérica está dividida en cuatro territorios al oeste el reino de Portugal, en el centro la corona de Castilla, al sur el reino nazarí de Granada, al norte el reino de Navarra y en el este la corona de Aragón. Cada territorio tiene su soberano, sus cortes, sus leyes y costumbres, su organización interna e incluso tienen sus propias lenguas. Y a pesar que la reina de Castilla y el rey de Aragón forman un matrimonio, sus reinos son independientes el uno del otro.



Este estado de cosa no variará en los siguientes doscientos años con la salvedad de que dichos reinos compartirán el mismo soberano, el rey será el mismo, pero no sus cortes ni sus instituciones internas y mantendrán sus propios idiomas.

Resumiendo, durante esta época no puede hablarse ni de unión, ni de federación, ni hay tratados de vinculación entre los distintos reinos, salvo el compartir el mismo monarca.



1714 : Finaliza la guerra de sucesión española en favor del candidato apoyado por la corona de Castilla, que impone sus leyes, fueros, instituciones y lengua al resto de territorios. No hay acuerdo, convenio, ni tratado, es simplemente "derecho de conquista".

Edad Contemporánea:

1812 : Fin del antiguo régimen. Durante el turbulento siglo XIX se irá imponiendo, por fuerza más que por consenso, un modelo político a imitación (mala imitación) del modelo jacobino francés. La non nata constitución de la primera República Española, de carácter federal, contará con la oposición de la clase (casta) política centralista que regirá generación tras generación los destinos políticos de España hasta la actualidad. No obstante lo dicho anteriormente, cabe mencionar que sí se han mantenido los regímenes forales en los territorios vascos y Navarra (diputaciones forales) manteniendo un régimen fiscal autónomo. Así mismo se mantienen, también, el derecho civil particular en diversas regiones de los antiguos estados de la corona de Aragón (relativo a la herencia y al matrimonio).



De todo ello deducimos que desde sus orígenes ni España primero, como unidad monárquica, ni el estado español después, unidad política, se haya configurado de alguna manera como un estado federal, es decir como una federación de diversos estados. Todo ello con la salvedad, recordemos, de los territorios forales vascos y Navarra, en relación a la hacienda pública, y del mantenimiento dell derecho privado particular en Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares, ambas cuestiones más propias de estados federales.

Situación actual:

Con la constitución de 1978, que permitirá la autonomía de las regiones, con una generalización del régimen autonómico en todo el territorio y acabando en el "café para todos" sin que todas las comunidades autónomas partieran de una realidad ni igual, ni análoga, ni homogénea, lo que llevará tres décadas más tarde al colapso de dicho régimen entre fuerzas centrípetas a base de reinterpretaciones a la carta del espíritu y la letra constitucional y fuerzas centrífugas al no sentir-se identificados con los postulados neocentralistas.



Miquel Nicolau Preto Fernández

20 de diciembre de 2014

SOLSTICIO DE INVIERNO

Hace muchos miles de años, cuando la humanidad vivía de lo que la naturaleza le ofrecía y se refugiaba en cuevas a pasar la noche, durante su ocio se fue dando cuenta que las estaciones se sucedían y repetían año tras año acompasadas con los movimientos de los astros, que año tras año iban repitiendo su danza ritual.  El astro rey, el sol, “señor de señores y rey de reyes” fluctuaba cada año en su ascenso y descenso. En su punto álgido bendecía al hombre y a todos los seres vivos con los frutos de la naturaleza, y en su descenso a los infiernos la naturaleza se adormecía hasta morir. El carácter observador, e imitador del ser humano como buen descendiente de los simios, pronto supo avanzarse a los ritmos del cosmos y la naturaleza.

Así todo lo que sucedía allí arriba con los astros tenía su equivalencia abajo en la Tierra. En esa época de los albores de la humanidad, el ser humano se sentía uno más entre los seres animados o inanimados que poblaban la tierra o los astros suspendidos en el cielo, su temor al creador le mantenía, todavía, en su estado de natural inocencia. Pero su curiosidad le hizo comer la manzana del árbol de la ciencia, del bien y del mal.  Su continua observación de los ritmos del cosmos le permitió prever, anticiparse a lo bueno y a lo malo. Y se dio cuenta que su conocimiento lo elevaba sobre el resto de las criaturas de la tierra.

Esa observación del cosmos y los astros, las estaciones y los años, conjugada con su imaginación le llevó a narrar la danza cósmica y los ritmos naturales en una epopeya en la que participaban astros, plantas, bestias y hombres, cada uno con su ánima. Así empezó el hombre a narrar aquello que observaba y nacieron los mitos al personificar los astros y sus vaivenes en dioses a imagen y semejanza de los hombres y mujeres.  Y el sol, el astro rey, fue “señor de señores y rey de reyes”, padre que alimenta, dador de luz y vida.

El sol, el señor, acompañado de las doce constelaciones, que rigen cada uno de los 12 meses del año, al llegar a su punto más bajo, en su declive tras recorrer cada una de las constelaciones moría simbólicamente para renacer tras permanecer tres días ocultándose en el mismo punto del horizonte. El solsticio de invierno tiene lugar en ese momento. El sol renace para ir creciendo hasta su punto más álgido a finales de junio, en el solsticio de verano. Así se empezó a narrar la historia de un dios, un rey, un mesías, esperado cada año y anunciado por los siglos de los siglos. Como todo nacimiento se festejó, y se festeja, con alegría y abundancia. Así pues, tratándose de dios y del mismo hijo de dios, nacido sin pecado, se fue fraguando mito para unos, historia sagrada para otros, humanizando los personajes del gran drama cósmico que se desarrolla constantemente.

Miquel Nicolau Preto Fernández

26 de octubre de 2014

¿ Existe España ?

No és una pregunta retórica. Pues no, no existe España. El constructo de la monarquía hispánica tras la reconquista de la península ibérica (la Hispania romana) no ha conseguido configurar una nación, más bien un estado coaccionador a todo aquello (instituciones, lenguas, idiosincrasia, usos y costumbres) que no fuera castellano.

La confusión del todo por una de las partes, y la negación constante durante siglos de la realidad, ha dado lugar a que todo lo que no fuera castellano no se sintiera español. Así el nacionalismo catalán o vasco, por poner dos ejemplos, que han derivado a un claro independentismo no son más que el resultado del fracaso español de confundir la parte por el todo. No se puede obligar a catalanes, valencianos, baleares, incluso aragoneses, vascos y navarros o incluso gallegos a sentirse castellanos.

La monarquía hispánica, posterior al dominio musulmán de la península ibérica, siguió sintiéndose heredera de la monarquía visigótica (hasta el siglo XVIII con la entrada de la casa de Borbón) los reyes españoles seguían ostentando el título de "Rey de los Godos".

Así en un primer periodo (con los Haugsburgo) con su política de explotación de las Indias Occidentales y las guerras de religión y poder en la Europa germánica e itálica, se dio de lado y ocasionó la decadencia económica de los reinos de la Corona de Aragón. Y por otro lado, tras la guerra de sucesión y la entrada de los Borbones que supuso la imposición, por las armas, de las leyes de Castilla a los estados de la antigua Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares) con estructuras, estos últimos, mucho más avanzadas, plurales y pactistas, con cortes periódicas y diputaciones permanentes.

Tampoco debemos olvidar el efecto uniformador del estado jacobino español durante el siglo XIX y la creación, tras la sangrienta guerra civil, de la "Nueva España" durante la dictadura franquista con sus políticas de adoctrinamiento del "nacional-catolicismo" cuyas consecuencias son todavía palpables en la sociedad española, y es sin duda la causa de la corrupción generalizada de la clase política española.

Desilusionense, España no existe, existe el estado español cuya espina dorsal es la constitución histórica de Castilla, heredera de la monarquía visigótica, origen y causa de la ruina material y moral de este país de países.

Miquel Nicolau Preto Fernández

4 de julio de 2014

ESPAÑA, S.A.

Uno no opina que las empresas deban ser todas públicas, ni mucho menos, pero es de sentido común que para que un estado pueda ejercer influencia en la vida económica de su país, debe controlar al menos los sectores más estratégicos (comunicaciones, transportes, sector energético, etc) y, sobre todo, no dejar estos sectores en manos de grandes corporaciones anónimas y de capital extranjero.

El libre mercado, la libre concurrencia, el derecho a elegir libremente la profesión no son, ni deben ser, opuestos a un control público (de todos) democrático y atendiendo al interés general, al beneficio común, para que, en igualdad, podamos ejercer libremente nuestra iniciativa profesional y económica. Esto es lo que se viene (o venia) llamando el estado social, democrático y de derecho, que a todas luces se está desmontando paulatinamente a lo largo de las últimas décadas, y que la crisis (económica y financiera) actual ha evidenciado claramente.

La perversión del lenguaje a base de eufemismos y neologismos en una sociedad culturalmente precaria ha dado lugar a una nueva, y gran, clase social analfabeta del significado profundo y verdadero de los mencionados neologismos y eufemismos al servicio de la oligarquía y la partitocracia dirigente. Así nos encontramos ante la extensión de la pobreza en, cada vez, mayor porcentaje de la población, un enriquecimiento mayor de las grandes fortunas, la venta (a precio de saldo) del sector público (aeropuertos, sanidad, educación, industria, banca, telecomunicaciones, etc) con políticas que se desentiende del gasto social a costa de beneficiar fiscalmente las grandes fortunas.

España s.a. no ya para el mayor postor sino para el amigo (o el amo) del político de turno, para la oligarquía franquista (y posfranquista) que a la vista de perder el poder político (ya devaluado) se está quedando con el cortijo y seguir mandando (y ordeno) como en tiempos del dictador.

Miquel Nicolau Preto Fernández

18 de enero de 2011

Las autonomías un problema?

Muy movido está últimamente el patio político español (central) en relación a lo que hasta ayer era un éxito, hoy es un problema. Vaya, como los políticos que dirigen, y los que esperan dirigir, los destinos de esta España, todavía nuestra, al ser incapaces de hacer frente a los retos globales, a la crisis económica instalada en occidente, y por ende aquí, sin propuestas de consenso ni con una visión de futuro. Se han echado al monte de la especulación y la demagogia baratas, pero efectivas hacia el gran público, embistiendo al régimen autonómico, como si este fuera el gran culpable.

O mucha ignorancia hay en la Madrid (política) o mucho mal político tenemos en este país. Porqué ¿Quién sino ha gobernado la mayoría de comunidades autónomas desde su fundación sino el bipartido PP-PSOE? , Si, ya, el PNV o CiU, en el País Vasco y Cataluña respectivamente, pero no son estos los que reniegan del régimen autonómico. En todo caso, habrá sido la mala gestión, el despilfarro, el clientelismo al que se han dado los gobernantes del PP-PSOE en las diversas comunidades autónomas que han gobernado.

Otro aspecto, menos visible de la cuestión, es la "élite" chupoptera que desde tiempos de Felipe II se instaló en Madrid para vivir a cuenta del espolio de las indias occidentales primero y de la periferia peninsular después. No en vano los polos industriales del país Vaso y Cataluña empujaron a sus respectivas burguesías a hacer frente a la burguesía de toga y espada que señoreaba en la corte de Madrid.

¿Que es España, como estado? Sino un conjunto de intereses económicos, de prestigio y pseudoelitismo que vive a cuenta, y del cuento, de la economía productiva generada en las regiones periféricas de esta España nuestra, todavía.  Que con esta ultima crisis económica han visto menguar sus bases, al poner de relieve la duplicidad del estado español; con un estado centralista decimonónico e inútil, y fracasado, superpuesto al estado descentralizado de las autonomías, que ha sido capaz de dar respuestas directas, concretas y eficaces a los problemas de la sociedad española, adecuado en cada caso regional. 

Quizá, o seguramente, si queremos evitar duplicidades administrativas deberíamos dar un paso, como país, como nación, hacia un estado federal, concretando muy bien las competencias de la federación y dando más operatividad a cada comunidad autónoma. Colegislando (regiones y federación) en más materias, al ejemplo de la república federal alemana. Y, por tanto, con una verdadera cámara que represente a las regiones, y no la farsa del Senado actual, por accesorio e inútil.

Miquel Nicolau Preto Fernández

11 de agosto de 2010

"Catalán" como insulto.

Mucho gusta en este país de países, España, la crítica vacía y crispadora, últimamente. Pero hoy no voy a disertar, ni intentar hacer una crítica al respecto sino sólo contar algo que les sucedió a mis padres hace unas pocas semanas. 

Para ponerles en situación, decirles que mis padres ya son mayores, él 75 años y ella 69, y gente muy pacífica. Residen en una localidad de unos ocho mil habitantes mal contados, con un porcentaje de población emigrante (de origen español) que cálculo rodará el 40% y de origen extrangero sobre el 10%, si no son más. Mi padre es nacido allí y mi madre se trasladó, desde Mahón, al casarse. El nombre de la población es Es Castell, aunque oficialmente llegó a denominarse  Villacarlos, y su primer nombre fue Georgetown.

Aquí viene la historia. Una tarde del mes de julio, de 2010, regresaban mis padres de visitar una hija, el nietecito y su nuero, andando por la acera a su paso de personas mayores. En un momento dado se encontraron con un grupo de muchachos, unos sentados en un portal otros de pie en la acera, ocupando casi todo el espacio de tránsito para peatones, que cerraban la hilera de coches aparcados. En ese punto y momento, los muchachos a más de dar muestras de una carencia de urbanidad, nada sorprendente desgraciadamente, todavía hicieron más difícil el paso a estas dos personas.

Creyendo mis padres que ya habían dejado atrás tal incordio, pronto se vieron rebasados por dicho grupo de  muchachos, cómo si no hubiera nadie más transitando en la acera. Y de nuevo se encontraron mis padres con la situación descrita en el párrafo anterior, que sortearon de igual forma, salvo que esta vez encontraron una actitud más hostil por parte del grupo muchachil.

No acabó ahí la cosa, ya que volvieron los del grupo a rebasar a mis padres y volverse a poner a modo de muralla humana (en su sentido físico) en su trayecto. Esta vez, ya, mi madre, muy digna ella, les dijo al grupo que ya estaba bien, a ver si los dejaban pasar, con un tono moderado sabiendo que no le falta razón alguna. Cuya sorpresa al alejarse del grupo fue la de oír, como los muchachos se dirijan a ellos de manera  despectiva cómo "catalanes de ......" .

Debo informar a los lectores, y lectoras, que ni mis padres ni nadie de mi familia son catalanes, y aunque lo fueran no cambia la cosa, viven en la isla de Menorca, que no forma parte de la comunidad autónoma catalana, no comulgan con ideas de carácter nacionalista de ningún tipo, son muy tolerantes y respetuosos con los demás, con amistades de varias nacionalidades, y con una dignidad humana de gran calado y calidad.

Miquel Nicolau Preto Fernández



Nota: los puntos suspensivos que acompañan al gentilicio plural de los nativos y naturalizados en la región española del noreste peninsular sustituyen un término vulgar, que empieza por la letra eme y termina por la a, producto de la evacuación orgánica de residuos alimenticios posterior a su digestión y tránsito por los intestinos.

16 de marzo de 2010

Racismo y xenofóbia

No podía tardar mucho la reacción racista y xenófoba en el deambular de esta crisis económica, y de valores diría yo. Siempre se ha dicho que los más débiles son los que salen más perjudicados. Y tras un espectacular, y por lo que se ha visto falso, crecimiento económico en la primera década de este siglo, los más débiles se empiezan a azuzar entre ellos. O mejor dicho, los menos débiles de los más débiles empiezan a azuzar a los más débiles de los más débiles. Que aunque parezca un juego de palabras, me voy a atrever a poner apellidos a ambos.

Sin duda, y los datos están ahí, los más perjudicados de esta crisis son; por un lado los inmigrantes menos calificados y por otro los nacionales que han renunciado a mejorar su calificación, a pesar de los esfuerzos del estado del bienestar en las últimas décadas. El choque no es imprevisible. La crisis ha hecho mella, como siempre, en el menos informado (y menos formado) y en el menos integrado (con poca o nula red social). Y la batalla social adopta un sentido horizontal y no vertical. Pues la competencia ha venido de afuera, los nacionales más débiles (ante la crisis) ven en la inmigración su gran rival, su competencia por los escasos puestos de trabajo, por la raquítica red de asistencia social, por los espacios públicos y para hacer frente a la oferta de vivienda.

Mientras los de abajo no alcen sus miradas, más allá de su entorno, y reclamen para sí una, u otra oportunidad, en esta sociedad. Y, por tanto, sigan encallados en disputas de carácter racista o xenófobo. Éste, el discurso xenófobo, hará mella, cada vez más profundamente, en el subconsciente social y se irá extendiendo a capas más elevadas de la sociedad debido a miedos, perjuicios o populismo político, tal como ha sucedido en otras sociedades europeas, en teoría, más avanzadas que la nuestra.

La xenfóbia y el racismo llama a la puerta. De todos y todas nosotros dependerá que se cuele por la puerta de nuestra sociedad, por ahora ya tiene un pié dentro. No dejemos que deslice el otro pié, expulsemosla sin demora y con toda nuestra energía.

Miquel Nicolau Preto Fernández

19 de diciembre de 2009

No Hay Tiempo que Perder: Por la libertad de Juan López de Uralde: vuelve a casa, vuelve, por Navidad

No Hay Tiempo que Perder: Por la libertad de Juan López de Uralde: vuelve a casa, vuelve, por Navidad

Cumbre de Copenhague contra el cambio climático

Llegó a su fin la cumbre que debía de abordar la estrategia planetaria para hacer frente al cambio climático, ocasionado por la emisión de gases de efecto invernadero. Tras dos años de la anterior cumbre en Bali y a, otros, dos años de la caducidad del protocolo de Kioto en el 2012, parece que los lideres mundiales no han sabido llegar a un acuerdo efectivo al respecto.

Todas las críticas van dirigidas a los lideres mundiales, los jefes de estado y de gobierno de todos y cada uno de los estados miembros de Naciones Unidas. Pero, me pregunto, ¿Están las sociedades, especialmente la de los países desarrollados, a la altura de este reto global o en su egoísmo materialista y corto de miras les es indiferente, no ya, un acuerdo, sino, incluso, la ausencia de un verdadero acuerdo para hacer frente al más que previsible cambio climático?

Cualquier solución, siempre, es más sencilla de lo que a priori podemos imaginar. Sólo entendiendo el problema en todas sus vertientes podemos hallar la solución. Aunque en este caso se sabe el problema y se sabe la solución. Falla el acordar conjuntamente, entre todos los representantes de todas las naciones de la Tierra, las actuaciones que se han de llevar a cabo para cada uno de sus integrantes.

La Unión Europea que puede liderar, por su peso e interés, un acuerdo realista ha quedado ensombrecida por la estela de Barack Obana, en quién se tenían depositadas muchas esperanzas, ha tropezado con los gigantes asiáticos, China e India, de puertas a fuera y por los sectores más conservadores, que siguen cuestionando el hecho del cambio climático, de puertas a dentro en los Estados Unidos.

Los intereses de las potencias petroleras, tradicionales y emergentes, se han hecho notar de la mano del presidente Venezolano Hugo Sánchez, quién aprovechando el foro internacional ha seguido con su política de crítica a los Estados Unidos. Y el resto de países en vías de desarrollo han quedado a la espera de recibir apoyo político y, sobre todo, económico de las grandes potencias a fin de adherirse al acuerdo final.

La cumbre de Copenhague ya ha finalizado, cierto. Pero el problema sigue ahí; la acumulación en aumento de gases efecto invernadero (CO2 en mayor medida) que si no se ataja rápida y decididamente va a ocasionar mayores y más trágicos problemas de aquí a finales de siglo. Pero, claro, en este futuro a corto plazo ¿Cuantos lideres mundiales seguirán en vida? al fin y al cabo, no será un problema suyo.


P.D. Mi total apoyo a Juantxo, que si no se remedia, pasará estas Navidades en una cárcel de Dinamarca por decir las cosas claras y de forma pacífica. Juantxo está en la cárcel por exigir una solución mientras quienes deberían haberla adoptado pasaran otra Navidad en sus lujosas residencias oficiales.

17 de diciembre de 2009

Estados, lenguas y oficialidad

Un tema recurrente en el constitucionalismo español del siglo XX ha sido la cuestión lingüística. En un país con una diversidad lingüística como España, siempre ha sido un tema espinoso. Ni la imposición de un monolingüísmo estatal en base al idioma de la corte primero, ni un estatus de doble oficialidad en la mayoría de las zonas con lengua propia después, ha posibilitado una paz lingüística en términos políticos. Todavía, hoy, en plena sociedad de la información y la comunicación resulta poco, o nada, comprehensible la existencia de una pluralidad lingüística en España por parte, mayoritariamente, de la población castellano parlante.

En términos de constitucionalismo comparado deberíamos analizar, primero, qué soluciones constitucionales y legales se han dado en otros países multilingües. Dejando de lado los países básicamente monolíngües, ya que sería muy dificultoso hablar, propiamente, de monolingüísmo natural en cualquier país. Cabría estudiar que adaptaciones constitucionales han tenido lugar en los países plurilingües que han reconocido su realidad. Sin salir de Europa.

El caso francés resulta tan paradigmático como único; la imposición del dialecto de la región de París por encima, y menospreciándolos como "patois", en relación al resto de dialectos y lenguas (principalmente el occitano), que promovió la lengua de oil a única lengua francesa. Con parecidos resultados pero en diferentes circunstancias el inglés terminó por imponerse, cómo lengua del imperio, en las islas británicas arrinconando a las lenguas celtas. Este modelo fue el que quiso imponerse durante el siglo XIX y buena parte del XX, especialmente durante la dictadura nacionalista del General Franco, en España.

El caso suizo, por un lado, en dónde se reconocen sus cuatro lenguas propias (francés, italiano, alemán y retorrománico) en sus ámbitos territoriales, además de elevar a lenguas nacionales las tres más habladas (francés, italiano y alemán) deviniendo una obligación constitucional el conocimiento por parte de los y las ciudadanas helvéticas de al menos dos lenguas nacionales, sean cuales fueren, convirtiendo de hecho y de derecho en bilingües a todos sus habitantes. A pesar de las similitudes con España, en relación al multilingüísmo, este modelo sería de difícil implantación en España por la aprensión de la mayoría de la población castellano hablante hacía el resto de lenguas españolas, y en democracia los números cuentan.

La solución belga con la separación en comunidades lingüísticas (flamenca, valona y alemana) tropezaría en España por un sentimiento regionalista muy arraigado, que no coincide con la distribución geográfica de las lenguas, lo cual agravaría más que aplacar la situación actual. Como referencias los hablantes gallegos en las provincias de León y Asturias, las comarcas catalanoparlantes de la franja oriental de Aragón, el valle de Aran de lengua occitana en Cataluña, las dos zonas lingüísticas de la comunidad valenciana (la castellana y la catalana/valenciana), entre otras, sin dejar el tema del asturleonés y del aragonés.

De otro lado y en relación a las minorías lingüísticas y su encaje constitucional y legal en diversos países casi monolíngües de Europa. Nos encontramos con la protección y oficialidad del sueco en Finlandia, de las garantías constitucionales de los hablantes de suabo en Alemania, y de las recientes soluciones constitucionales de minorías nacionales en los diversos países de Europa del este, que por su variedad y peculiaridad no vamos a detallar.

En último lugar, trataremos del caso español. La vigente constitución española de 1978, de manera singular en el constitucionalismo occidental, reconoce de hecho la realidad plurilíngüe de España, pero sólo se atreva a nombrar una de las diversas lenguas habladas, y siguiendo la estela del constitucionalismo decimonónico impone como deber, y como derecho, el conocimiento obligatorio de la lengua castellana, dejando la puerta abierta a la oficialidad del resto de lenguas que se hablan, originariamente, en España al desarrollo del estado autonómico sin ninguna otra restricción que la garantía, imperativa, constitucional del conocimiento del castellano.

La respuesta mediante los respectivos estatutos de autonomía de las diferentes regiones que reconocieron, y reconocen, una lengua propia diferente al castellano se tradujo en un tímido reconocimiento de cooficialidad y, sólo, como derecho en el respectivo territorio de la demarcación autonómica. Cabe mencionar que sólo se reconocieron como cooficiales el gallego, en Galicia, el vascuence en el País Vasco y parte de Navarra, y el catalán/valenciano en Cataluña, la comunidad Valenciana y las islas Baleares. Tanto el asturleonés como el aragonés no pasaron de cierta mención, si se produjo, en los estatutos de las regiones de sus hablantes.

El principal cambio a este estado de la cuestión lingüística en España viene dado en relación al nuevo estatuto de autonomía de la comunidad catalana, cuyo texto equipara el catalán, en esa región, al castellano dando lugar a un bilingüísmo de derecho, similar al caso suizo mencionado anteriormente, pero sólo en la región catalana y para sus naturales. Esta disposición se encuentra sometida a juicio de constitucionalidad a tenor de diversos contenciosos ante el Tribunal Constitucional español de este nuevo estatuto de autonomía. Sin que en principio, aparentemente, vulnere disposición constitucional alguna al ser el artículo 3 de la Constitución Española de 1978 totalmente abierta a la oficialidad del resto de las lenguas españolas.